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En el especial erótico de Chorrada Mensual podréis encontrar, entre otras muchas cosas interesantes, mi relato «Rosicler» ilustrado por Rafael Estrada.

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Estimados amigos,

Dado que la plataforma donde la veníamos publicando (no vamos a hacerle publicidad gratuita encima) ha decidido que para leer este número debéis registraros, nos complace ofreceros el último número de vuestra sin par revista en descarga directa, sin publicidad ni registros, como viene siendo nuestra filosofía desde que iniciamos esta andadura hace ahora ya dos años.

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Deseando que sea de vuestro agrado, recibid un cariñoso zarpazo de vuestro dinosaurio favorito

Eustaquio T.Rex

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NavaCon 2016

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Salvo causas de fuerza mayor, en pocas ocasiones rechazo la invitación para participar en un evento literario. Cuando José Luis del Río nos ofreció a Rafael Estrada, a Óscar F. Camporro y a mí mismo la oportunidad de asistir, dar una charla y firmar libros en la primera edición de la NavaCon, no tardamos en aceptar encantados.

A pesar de la cercanía, nunca había estado en Navacerrada, y esta era una buena oportunidad para hacerlo, a la par que poder disfrutar de una feria de rol y fantasía; dos cosas (sobre todo la primera) en las que estoy y he estado muy metido, aunque literariamente no las toque demasiado.

Dicho y hecho. Cogí alojamiento en Navacerrada y me dispuse a pasar un fantástico fin de semana. Y así fue.

Me sorprendió, nada más llegar, la cantidad de carteles anunciando la NavaCon que había por el pueblo. El primer signo de que el Ayuntamiento se había tomado en serio la organización (por desgracia, esto no ocurre en muuuuchos festivales y ferias con tanta frecuencia como quisiéramos). Aparqué en las inmediaciones de la Casa de la Cultura y me dispuse a ver qué ofrecía la convención.

Un abarrotado cuentacuentos infantil era el primer paso antes de entrar en la zona de las casetas, seguido de una pequeña plaza donde más adelante pude contemplar algunas peleas con espadas (de gomaespuma, eso sí). Un tren hacía que niños y padres dieran una vuelta por el pueblo, y multitud de elfos, magos y jedis hacían las delicias de grandes y pequeños por igual. En las casetas se encontraban objetos de lo más variopintos: desde colgantes a tazas, y desde juegos a libros. Muchas láminas con ilustraciones en diversos estilos podían hallarse por doquier (y me atrevería a destacar al artista de los pinceles y el café, Juapi, que solo dejaba de dibujar a un “cafetero” John Nieve cuando firmaba pósters de la convención, o dedicaba alguno de sus libros de ilustraciones).

No terminaba todo en el exterior, ya que dentro de la Casa de la Cultura había también un montón de actividades: juegos de consola, torneos de Magic, partidas de rol, duelos de té y diversas presentaciones, como la de Ad Infernum, de Daniel P. Espinosa, Ángeles de Titanio, de Leonardo Ropero, o Cabrones, de tres peculiares escritores de cuyo nombre no quiero acordarme. Un lugar que se convirtió también en refugio ante las inclemencias meteorológicas que, si bien trastocaron un poco las cosas, no lograron echar abajo la gran labor de los organizadores.

Sin más, felicitar a Fusion Freak, Apache Libros y al Ayuntamiento de Navacerrada por el éxito de la iniciativa, y animarles a una segunda edición de la que seguro disfrutaré, bien sea como autor invitado o como asistente.

A continuación, algunas fotografías del evento.

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Opinión de la película «Red State»

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A pesar de que alguna crítica había leído sobre esta película (y no la ponían muy bien, que digamos), al final me decidí a echarle un vistazo a esta peculiar obra del director y guionista de Clerks, Kevin Smith.

Y sí, la peli es rara, para qué vamos a negarlo.

Como en otros trabajos suyos, Smith utiliza la exageración como crítica. ¿Exageración? Sí, pero tampoco tanto como nos gustaría. No tardamos en ver que su primer objetivo es el fanatismo religioso, representado en la película por un devoto reverendo y su familia. En segundo lugar critica la necesidad popular de ese “minuto de gloria televisiva” que, sin lugar a dudas, se está imponiendo cada vez más en la sociedad. Por último, las fuerzas de la ley y el orden se llevan también su ración correspondiente en la segunda mitad de la película.

¿Ante qué clase de película estamos? Dividiéndola en dos partes, la primera correspondería a una slash movie, sin lugar a dudas: adolescentes que se enfrentan a una muerte cruel, a manos de una secta. La segunda, que podríamos identificar desde la aparición de John Goodman, da un giro para convertirse en un thriller de acción que incide en… ¿la defensa de las libertades? ¿La crítica al creciente y descontrolado poder del estado? Me resulta difícil definir esta segunda parte (lo que tampoco quiere decir que sea mejor o peor), y quizá por este cambio de registro la película se ha llevado algunas malas opiniones.

Hay algo más que –lo diré intentando no destripar nada– resulta muy curioso y que seguramente provocó otras cuantas críticas negativas: las muertes. Ya os he dicho que empieza como una slash, así que no es sorprendente que muera gente. No, lo llamativo es que, salvo una o dos importantes excepciones, el resto de muertes podríamos considerarlas aleatorias: no ayudan a la trama, ni a la comprensión de la historia; y, desde luego, no dejan un alto grado de satisfacción en el espectador.

No me gusta juzgar una obra por su final, sino por todo lo que contiene. En esta ocasión resulta complicado hacerlo –el colofón de la historia casi arrastra al resto de la película–, aunque tras haberla dejado reposar unas horas creo que puedo decir que me gustó. Me lo pasé bien sufriendo con los protagonistas, y disfrutando del humor que Smith es capaz de imprimir a situaciones muy desagradables. No muchos podrían (ni se atreverían).

Mi recomendación es que, si lo pasáis bien con el humor negro, no deberíais dejarla pasar. Si no…, casi mejor que uséis la hora y media que dura para ver otra.

«Cabrones», los autores

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Capítulo 5: EL PLAN

(Ir al capítulo 4)

Los autores_Capitulo_5 —¿Todo ha ido según el plan? —Skinner susurró esas palabras, teniendo tanto Camporro como Estrada que esforzarse para escucharlas, a pesar de que no había ningún otro interno cerca, ni tampoco nadie del personal.

—La doctora, la maldita doctora… —dijo Estrada, apretando los dientes—. Creo que sospecha algo.

—Ya da lo mismo, es demasiado tarde para que sus sospechas nos estropeen lo nuestro—aclaró Camporro, mientras se rascaba la cabeza con la mano derecha, y otra parte inferior de su anatomía con la izquierda—. Mañana estallará el motín de una forma o de otra, y en ese momento saldremos de aquí.

Los tres se giraron al escuchar unos pasos, y un brillo metálico se dejó ver en la mano de Estrada. Sin embargo, solo se trataba de uno de los pacientes, paseando sin rumbo y con la mirada perdida.

—Solo es Mariño —dijo Skinner, sonriendo—. Debe de estar buscando su katana. Menudos zumbados hay por aquí.

—No como nosotros. —Camporro se irguió con dignidad al decir estas palabras, que los otros reafirmaron con un leve asentimiento—. Bueno, Skinner, ¿conseguiste contactar con Del Río?

—Tuve que sobornar a un residente, diciendo que le añadiría en los agradecimientos de la novela, para lograrlo. Pero a lo que vamos, a Del Río le parece que nuestro plan es estupendo, y que iría muy bien para un festival que se hará en Navacerrada, el Navacon.

—No había oído hablar de él —admitió Estrada.

—Es el primer año que se hace. Una convención de Rol y Fantasía.

—¿Rol? ¿Fantasía? —Camporro parecía un poco desorientado—. Pero Cabrones no es…

Cabrones será lo que yo diga que sea. —Skinner pronunció la frase mirando fríamente a su compañero—. Así que hay que preparar una nueva edición, y para ya.

—Va a ser un éxito. —Estrada estaba eufórico, aunque resultaba difícil saber si se debía a la noticia o a las sustancias que le estaban administrando con regularidad—. Ya veo los titulares: «Cabrones arrasa en Navacon».

—Claro que sí, así será. Eso sí, tened en cuenta que antes igual tendremos que sortear a algunos enfermeros y a un par de guardias; la huida de aquí no será sencilla.

—Estoy deseando que llegue mañana —dijo al fin Camporro, más animado.

Los tres regresaron a sus habitaciones, sin que nadie pudiera sospechar que al día siguiente las cosas se iban a poner muy feas en el Asilo Arkham.