Opinión de la serie “Russian Doll”

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Para Nadia, la fiesta de su trigésimo sexto cumpleaños no hubiera sido muy especial. Sin embargo, cuando al día siguiente un accidente parece acabar con su vida, Nadie se encuentra de nuevo reviviendo la misma fiesta.

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¿Un argumento conocido? Sí, esta premisa ha sido usada en diversas ocasiones, tanto en películas como en series: la repetición del mismo día. Comparar Russian Doll con la famosa comedia de Bill Murray, Atrapado en el tiempo (Groundhog Day), o con la poco exitosa serie Day Break (que si no me equivoco se tradujo también como Atrapado en el tiempo…) sería un error, más allá de explicar con sencillez cómo comienza esta historia. Porque Russian Doll tiene ese planteamiento de base, sí, pero cuenta con varias diferencias respecto a los ejemplos anteriores. Si tuviera que comparar esta comedia ácida, aunque angustiosa en ocasiones, con otra serie, creo que podría hacerlo más con Tru Calling (que, por cierto, me pareció una fantástica serie que se canceló justo cuando se estaba poniendo mucho más interesante).

Dejo de comparar y me pongo a hablar ya de la serie.

Durante los poco más de veinte minutos de cada capítulo, Nadia no solo tratará de descubrir el origen de lo que le está sucediendo, sino que también procura rectificar errores (tanto anteriores a lo que le está sucediendo como eventos que descubre durante su debacle) e incluso salvar alguna que otra vida. A lo largo de sus peripecias, descubrirá que suceden cosas aún más extrañas que su propio “viaje al pasado”, porque a pesar de que aparentemente el día se repite una y otra vez, quizá no todo ocurra siempre de la misma forma.

En fin, como no quiero contar de más, máxime considerando que la serie consta de ocho capítulos de menos de media hora, creo que en lo poco que he puesto hay suficientes datos para que sepáis si os puede interesar o no verla, según vuestros gustos. Yo, por mi parte, no me quejo de mi decisión.

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Películas para viajar en el tiempo (III parte)

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Tengo ya varias entradas sobre viajes en el tiempo, un género que me resulta de lo más placentero. Hoy voy a hacer una pequeña lista de películas que, si bien no todas son imprescindibles, sí que creo que los aficionados al género disfrutarán. Ya he hablado de algunas de ellas, así que aquí solo haré un pequeño resumen o comentario de cada una.

Las aventuras de Marty McFly y “Doc” Emmet Brown puede que no sean las que mejor tratan los viajes en el tiempo. Desde luego, no son las primeras películas en tratar el tema y también contienen más de una inconsistencia insalvable. En cualquier caso, Regreso al futuro (Back to the Future) es una trilogía que cualquier aficionado debería ver.

No podría olvidarme de El tiempo en sus manos (The Time Machine), y su remake La máquina del tiempo. En esta historia, nuestro protagonista viajará a una sociedad futura donde el ser humano parece haber vuelto a un estado prehistórico, y el mundo se divide en dos razas muy diferentes: los Morlocks y los Eloi.

La persecución por parte de H. G. Wells del mismísimo Jack el destripador es el eje argumental de Los pasajeros del tiempo (Time after time). Una película que, si bien no es demasiado conocida, sí que trata de una manera correcta, y con unos cuantos momentos simpáticos, los viajes en el tiempo.

Predestination sí que es una película imprescindible para fans. La enrevesada historia se cierra de manera magistral, planteando los bucles causales más interesantes del género (al menos, que yo conozca).

Aunque no es mi preferida, también recomiendo Doce monos (Twelve Monkeys). Seguir la misión de Cole, en busca de información sobre una plaga que asolará el planeta, no creo que os decepcione. Eso sí, puede que os frustre.

El género da lugar a historias complejas, a veces muy enrevesadas y, ocasionalmente, raras de narices. Este último caso se da en Primer, película que trata los viajes en el tiempo de una forma diferente. Merece la pena echarle un vistazo.

Como última recomendación voy a dejar una película que se aleja bastante de las anteriores (aquí no hay máquinas ni nada de eso para realizar viajes en el tiempo): El efecto mariposa (The Butterfly Effect). En esta historia, el protagonista descubre que es capaz no solo de acceder a lagunas en su memoria, sino que puede cambiar los acontecimientos y crear un nuevo presente.

Y eso es todo por hoy. Desde luego, hay muchísimas más películas (y muy buenas) que tratan el tema, pero con esta lista ya tendréis para unas cuantas horas de entretenimiento.

¿Qué otras películas recomendaríais? ¿Quitaríais alguna de estas recomendaciones?

Opinión de la obra teatral “El otro lado de la luna”


Una luna de miel, dos enamorados…, ¿qué podría ir mal? Bueno, para empezar, esta luna de miel es el segundo intento de la pareja de realizarla, tras un primer viaje interrumpido tres años antes por causas familiares.

Como digo, Félix y Cris (Jorge Valenty y Cristina Goyanes) retoman una fallida luna de miel solo para comprobar que, tras unos años de matrimonio, la a priori paradisiaca escapada caribeña se convierte en una sucesión de reproches por ambas partes. Félix echa en falta la libertad que siempre ha anhelado, mientras que Cris busca un mayor compromiso por parte de su pareja.

Aunque podría tratarse de un drama, la situación está orientada como una comedia, y esto hace que durante la duración de la obra el público pueda soltar alguna que otra carcajada mientras el “feliz” matrimonio se tira los trastos a la cabeza. ¿Acabará bien esta segunda luna de miel? Eso ya me lo guardo, para que podáis descubrirlo viendo la representación. Sí he de añadir que ambos actores están muy correctos en sus papeles, y tanto el escenario (la Sala Horizontal de los Teatros Luchana) como la iluminación funcionan de maravilla para introducir al público en la –a veces estrambótica, a veces dramática, siempre humorística– historia.

La obra estará en cartel solo durante un par de sesiones más (por el momento), así que si estáis en Madrid los días 20 o 26 de mayo (domingo y sábado respectivamente), os recomiendo que no os la perdáis.

Opinión de la serie “Altered Carbon”


Los gustos son muy personales, eso está claro; por eso, cuando empecé a escuchar buenas críticas de Altered Carbon, una de las últimas series de Netflix, me lo tomé con bastante cautela. Ya me habían recomendado algunas como Dark o Taboo que no terminaron de convencerme, y cuando me dijeron “Es un estilo a Blade Runner” mis expectativas no mejoraron.

Sí, lo admito: Blade Runner es probablemente la adaptación de una obra de K. Dick que menos me ha gustado.

En fin, me puse a ver el primer episodio y quizá lo primero que me llamó la atención fue la falta de fechas. Esto no está ubicado en “Nueva Philadelphia, año 2500”, ni nada parecido. Es el futuro, claro, pero un futuro indefinido. Claramente lejano, pero sin identificar. Y, en mi opinión, ni falta que hace.

Vayamos al grano. Varios cientos de años antes de la época en que se desarrolla el hilo “actual” de la historia (y marco lo de “actual” porque a lo largo de la serie habrá varias narraciones de hechos muy anteriores), la humanidad ha logrado alcanzar algo similar a la inmortalidad: todo la esencia del ser se almacena en un pila que, en caso de muerte del cuerpo, pasa a otro. Así, usando distintas fundas, cualquier puede llegar a vivir para siempre.

¿Cualquiera?

Pues no, claro. Solo la élite tiene la capacidad económica para adquirir un sinfín de fundas, o incluso de crear clones propios. Los miembros de esa clase alta cuasi-inmortal son poco menos que dioses.

Takeshi Kovacs no es uno de ellos. Sin embargo, tendrá que moverse entre ellos, tras ser reenfundado, para resolver un crimen que podría llegar a alterar los cimientos del orden establecido.

Así pues, nos encontramos con una clásica historia de género negro cuyo desarrollo está estrechamente relacionado con ese mundo y su tecnología. Kovacs, prototipo de antihéroe derrotado, atormentado por su pasado y con un desprecio absoluto por las normas, encaja como un guante en un mundo con muchas más sombras que luces. El desarrollo de la trama comienza despacio, mientras se introducen al resto de personajes, para en un momento dado acelerar y desvelar (tanto al espectador como al propio Kovacs) la intrincada telaraña de engaños que envuelvo todo.

El futuro cyberpunk, en mi opinión, está muy logrado (y probablemente es el mayor parecido con Blade Runner). Los actores principales, sin ser mayoritariamente brillantes, cumplen bastante bien. Por último, aunque la trama está bien, peca de querer juntar mediante la causalidad situaciones demasiado variadas; no se podría hablar estrictamente de Deus ex Machina, pero a veces el protagonista parece llevar un imán de catastróficas desdichas.

Con todo, si os gusta el género negro al estilo El Halcón Maltés o El gran sueño, y además sois aficionados a la ciencia ficción, esta serie no deberíais de perdérosla.