Seguro que ya habréis leído mi reciente reseña sobre el accésit del III Premio Oscar Wilde de Novela, Perdimos la luz de los viejos días. Pues bien, en esta ocasión voy a hablar del ganador de dicho premio: Pessoa, el señor de la nada, de Francisco Legaz.

Empezaré con una anécdota, y es que el editor me pidió que fuera yo, como finalista, quien presentara a Legaz. Por supuesto, me puse manos a la obra con la lectura del libro, pensando si sería un ganador justo o no (vuelvo a recordaros que yo quedé finalista). Y resulta que, con sinceridad, me pareció una muy buena novela merecedora del premio.

¿Qué historia se encuentra en esas páginas? La búsqueda de los pasos de Pessoa por Lisboa, claro, pero también un recorrido por la mente (incluso por el alma) del protagonista. Lo que comienza como una aventura, una pequeña huida hacia adelante, va poco a poco transformándose en un descenso a los infiernos. O quizá no. Puede que solo se convierta en un camino mal asfaltado.

Un viaje iniciático que mezclará el pasado con el presente, la verdad con la mentira, y un final con un principio.

No suelo leer novelas de este estilo, aunque he de admitir que esta, en concreto, me enganchó desde las primeras páginas. Recomendada especialmente para aquellos a los que os gusten las historias intimistas con toque filosófico. El resto tampoco os asustéis, que el libro se deja leer bastante bien por cualquier tipo de lector.

Finalizo con un consejo: adquirid alguna de las tres novelas (ganadora, accésit o finalista) del III Premio Oscar Wilde de Novela. No os arrepentiréis con ninguna.

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