Reseña – Madrid, 1605

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Madrid, 1605He de reconocer que el nada despreciable tamaño de este libro me ha llevado a tardar más de lo habitual en ponerme con él, a pesar de estar coescrito por Francisco Mendoza y Eloy M. Cebrián. Pero al final todo llega, y aquí está mi opinión.

Para quien no lo sepa, Madrid, 1605 narra la historia de Erasmo, coleccionista de libros y profesor jubilado, y de Pilar, una antigua alumna suya que será de vital importancia para resolver el misterio que Erasmo encontrará al enfrentarse con un auténtico tesoro literario: la crónica de Gonzalo de Córdoba, ayudante y amigo de (don) Miguel de Cervantes.

Los escritores nos llevan a caballo entre la realidad histórica y la ficción mientras, como el propio Erasmo, descubrimos las vicisitudes vividas por el creador del ingenioso hidalgo manchego. Sin embargo, el hallazgo de la antigua crónica es tan solo el principio de las aventuras de nuestros dos protagonistas que, sin saberlo, se están metiendo en la boca del lobo. El Madrid actual se solapa con el de hace más de cuatro siglos, y las andanzas escritas con las vividas.

eloycebrian+franciscomendozaSus casi seiscientas páginas están más que justificadas, pues sus dos tramas principales necesitan espacio para desarrollarse correctamente (y lo hacen).  La experiencia literaria de los dos autores no es baladí, como también veremos por la gran calidad literaria, a la que podemos añadir la excelente labor de investigación realizada, imprescindible en una obra tan ambiciosa como esta.

A pesar de que podéis acabar con los brazos destrozados de sujetar este mamotreto (definición que admito no hace justicia al cuidado acabado del libro), os recomiendo la versión impresa. De todas formas, también podréis encontrar la versión digital, si el médico os ha recomendado no levantar peso. De un modo u otro, si vuestro género es la novela histórica o el thriller, este libro no os defraudará.

David J. Skinner se decanta por la novela policíaca con historias cortas e intensas


Una de las entrevistas más en profundidad que me han hecho.

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Sus obras giran en torno a la ambición porque es capaz de arrastrar personas a lo largo de múltiples explosiones

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Por: Alberto Berenguer    Twitter: @tukoberenguer

En 2011 decidió escribir su primera novela. ¿Por qué se decantó por el thriller y la novela policíaca?
Aunque he leído diversos géneros, esos dos son mis preferidos. En estas temáticas es donde puedo dar lo mejor de mí, y sacar provecho de todo lo que he aprendido leyendo a autores muy buenos, como Douglas Preston y Lincoln Child.

Actualmente tiene finalizadas dos novelas, Los crímenes del ajedrez editada en papel y en formato digital podemos encontrarLa amenaza. Como lector, ¿por qué lectura se decantaría?
Es como preguntar a un padre que cuál de sus hijos es mejor… Si tengo que elegir diría Los crímenes del ajedrez, pero no por…

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Reseña – La isla y otros relatos

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fjivComo observaréis en el título, en esta ocasión el libro del que voy a hablar es una recopilación de relatos, todos ellos escritos por Francisco Javier Illán Vivas, y muchos con un denominador común: el protagonista no termina bien parado.

¿Os suena de algo? En efecto; tal como él mismo confiesa, es admirador de Lovecraft, y a lo largo de La isla y otros relatos se atreve a sumergirse (sumergirnos) en los Mitos para narrarnos historias de terror… pero de una forma distinta.

Porque sus relatos no están ambientados en una ciudad ficticia, como Innsmouth o Arkham. Illán Vivas se atreve a ir más allá, y mostrarnos ciudades reales, cercanas, haciéndonos dudar de si los personajes que intervienen han salido de su imaginación o, en realidad, son personas existentes, y el autor se limita a contarnos sus experiencias.

laislaOjo, que no todas las historias terminan de forma trágica; también encontraremos algunas (aunque no demasiadas, ya os aviso) en las que el protagonista sea capaz de enfrentarse a las adversidades y vencerlas. Esto hace que la lectura siempre nos depare una sorpresa, pues es difícil saber cómo terminará cada relato.

Un buen libro, que los amantes del terror disfrutarán.

Crear una novela (IV)


estudiante-plumaSeparar una historia en capítulos de tamaño similar puede ser complicado si no hemos planificado todo muy bien. En realidad, no tenemos obligación alguna de que los capítulos sean del mismo tamaño, pero el lector lo agradecerá.

No, no existe un tamaño “estándar” de capítulo, aunque eso no quiere decir que podamos hacer lo que nos dé la gana: un capítulo debe iniciar y finalizar algo. Puede ser una trama, un día en la investigación, o cualquier cosa que se nos ocurra. Como pensamos que nuestro buen amigo Henry Steward no parará de meterse en problemas, una separación por días sería una estupenda opción para que el ritmo de la historia no decaiga.

Un pequeño “truco” para enganchar al lector es dejar claro que, en el siguiente capítulo, le pasará algo a Henry, o que su investigación avanzará. Por ejemplo, podemos comentar que el investigador ha quedado con un testigo, o desvelar que unos delincuentes están planeando acabar con él. Que el lector piense que no va a ocurrir nada interesante es lo segundo peor que puede pasar (lo primero es que, en efecto, no ocurra nada).

Si el enfoque de la historia se centra en un único personaje, es complicado que suceda algo continuamente (hasta Jack Bauer tenía momentos de descanso). Esas pausas en la acción nos permiten, por otro lado, seguir dando información sobre Henry y sobre su entorno.

Estoy convencido de que Henry tendrá que comer e ir al baño todos los días. A pesar de ello, contarle al lector todas las veces que hace de vientre no tiene mucho sentido. Para poder dar “saltos” en la narración disponemos de un elemento dentro de los capítulos: las secciones.

Cada sección indica un cambio, bien de tiempo, de lugar, o de personaje. Es interesante saber cómo llega Henry en carruaje al lugar del crimen, pero casi siempre pasará de estar en un sitio a estar en otro distinto. Podemos indicar que ha llegado andando, en carruaje, o en trirreme; describir todos los desplazamientos no servirá más que para aburrir al lector, en la mayoría de casos. Recordad: si no hay nada interesante que contar, no lo contéis.

¿Cuál puede ser nuestra primera sección? Sería interesante una breve descripción de dónde nos encontramos, justo antes de centrarnos en Henry. Veamos cómo.

 

El sol comienza a hacer su aparición, semioculto por las nubes de aquella fría mañana otoñal de 1888. El bullicio del East End contrasta con la tranquilidad aparente en el centro de Londres, donde Henry Steward está a punto de ponerse en pie. El antiguo policía, ahora investigador privado, está a punto de enfrentarse con el caso más complicado de toda su carrera.

Eso, por supuesto, aún no lo sabe. Sus mayores preocupaciones en este momento son, como le ocurre a la mayor parte de los habitantes de la ciudad, los crímenes que se están produciendo en Whitechapel. Según avance la semana, esos horribles asesinatos no ocuparán más que un recóndito espacio en su mente.

 

Saltándome una de las recomendaciones que hice, usamos el tiempo presente en esta corta sección (más bien una introducción al capítulo y a la novela), para luego pasar al pasado. A fin de cuentas, las reglas están para romperse… 😉

Llegados a este punto, el lector ya sabe dónde y cuándo se desarrolla la historia, y conoce algún pequeño dato sobre nuestro protagonista. Para el siguiente “Crear una novela” continuaremos con la narración, comenzando por fin a seguir los pasos de Henry.