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Only with her, life is worth living. Only next to her everything makes sense. So it was and is. So shall it be, forever. I close the chest containing her body and sit on the couch. Yes, she will be with me all my life. Like it or not.
30 martes Sep 2014
Posted in General, Noticias DJS
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Only with her, life is worth living. Only next to her everything makes sense. So it was and is. So shall it be, forever. I close the chest containing her body and sit on the couch. Yes, she will be with me all my life. Like it or not.
23 martes Sep 2014
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Hay gente que entiende lo de «cultura gratuita» como que no se debería pagar por ella, cuando en realidad es el mismo concepto que la «sanidad gratuita», o la «educación gratuita»: ser costeada entre todos, no que se queden sin cobrar los médicos y los maestros.
Es el principal argumento de todos aquellos que exculpan a la piratería de los males actuales de la industria editorial. En parte, y como suelo decir, les doy la razón: no creo que la piratería sea el principal condicionante de la crisis que el sector está viviendo. Hay muchos otros factores a tener en cuenta (crisis económica generalizada, competencia de las nuevas formas de ocio, necesidad de renovar el mercado editorial tradicional…). Ahora bien, ¿es esta premisa (libros baratos = solución contra la piratería) correcta? En absoluto. Y para exponer mi opinión pondré un ejemplo sangrante del que tuve noticia precisamente ayer.
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19 viernes Sep 2014
Posted in General, Noticias DJS
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Manuel se detuvo en seco y miró a su mujer. Ella también parecía haber escuchado el crujir de ramas entre la frondosa vegetación que tenían frente a ellos. Tal vez se trataba de un pequeño roedor o de cualquier otro animal inofensivo, pero Manuel no quería correr riesgos.
—Ana —dijo, susurrando—, retrocede despacio.
Volvió a girar la cabeza en dirección a la maleza, intentando discernir algún movimiento amenazante. Incluso sin el agobiante calor, la tensión le habría hecho sudar copiosamente; tal era el estado de nervios que tenía. No pudo evitar pensar en los motivos que le habían llevado a realizar este viaje al Amazonas.
Fue durante su último aniversario de boda. Él le regaló un pequeño anillo de diamantes, pues era algo que Ana había querido desde hacía años, aunque el bajo salario de Manuel unido a la cantidad de pagos a los que tenían que hacer frente hacía inviable un gasto así. Con la hipoteca de la casa recién terminada de pagar, finalmente tomó la decisión de gastar parte de sus ahorros y darle ese gusto a su pareja.
Lo que no se esperaba, por supuesto, era el regalo que ella tenía preparado.
—¿Un viaje? —Manuel miraba los billetes de avión sin ser capaz de aceptar lo que veía— ¿Dos semanas en el Amazonas? Cariño, esto tiene que haberte costado…
—¡Qué va! —respondió ella, sonriendo—. Era una oferta de la agencia. Seguro que me he gastado mucho menos que tú.
Su sonrisa fue creciendo mientras miraba su anillo. Por fin, esa pequeña crisis por la que estaban pasando tenía visos de terminar.
Los pensamientos de Manuel fueron interrumpidos bruscamente por un grito de mujer. Ana.
—¡Dios mío!
Cuando se dio la vuelta no pudo ver rastro alguno de su mujer, a pesar de que el grito había sonado cercano.
—¿¡Ana!? ¡Tranquila, cielo! ¡Voy para allá!
Pero ¿dónde era «allá»? Decidió retroceder por el camino que habían tomado para llegar hasta allí, maldiciéndose por no llevar encima ninguna clase de arma. Por suerte, Ana llevaba el pequeño machete con el que fueron cortando lianas y hierbas altas. Sin querer correr, caminó con rapidez en busca de ella en aquel laberinto verde y marrón, plagado cada vez más de extraños gruñidos y graznidos.
—¡Manuel, aquí!
¿Estaba acercándose o alejándose? Resultaba casi imposible situar su voz, amortiguada por el resto de sonidos. Debía fiarse de su intuición, no tenía otra opción. Se puso a correr en la dirección que pensó era la correcta y, como no podía ser de otra forma, se equivocó.
—¡Ana! —Era un grito de hombre, lleno de angustia y terror. Manuel también sintió esas sensaciones, tanto por pensar en qué le había ocurrido a su esposa como por escuchar la voz de un desconocido en la selva llamándola por su nombre.
Esa vez sí pudo ubicar el origen.
Tras una corta carrera se encontró frente a frente con el hombre al que acababa de escuchar gritar. Y le reconoció. Era Tomás, su joven compañero de trabajo. Su amigo. ¿Qué hacía allí?
Tomás también se le quedó mirando con los ojos como platos, antes de volver la vista en dirección a un sanguinolento bulto en el suelo. Incluso de refilón, Manuel supo de qué se trataba.
Sobre el cuerpo de su ahora difunta esposa se encontraba un enorme felino. La sangre chorreaba de su mandíbula y un desagradable sonido se originaba en su garganta. No hacía falta ser un experto para darse cuenta de que el animal iba a atacar de un momento a otro. No era el mejor momento para pedir explicaciones.
—¿Qué demonios haces tú aquí? —preguntó Manuel. La respuesta, por desgracia, resultaba bastante obvia, sobre todo teniendo en cuenta los acontecimientos de meses pasados que, si bien en su momento no le parecieron importantes, ahora eran como piezas de puzle que se colocaran por sí solas. Esas inesperadas visitas en casa, las charlas en las que Ana —según ella decía— le aconsejaba sobre cómo resolver sus problemas maritales, las aceleradas salidas de la oficina cuando él debía quedarse a terminar algún trabajo…
«Si no nos hubiésemos casados en gananciales…», le había dicho Ana recientemente, durante una de sus múltiples discusiones. Ninguno de los dos era rico, así que esa frase no tenía mucho sentido. Excepto por la herencia que Ana había recibido medio año antes. Según ella, unos pocos miles de euros. ¿Y si era mucho más? ¿Y si se trataba de lo suficiente como para no arriesgarse a perder la mitad? Viuda, rica y con un amante veinte años más joven que ella; parecía un plan en toda regla.
Un plan que se había ido al garete, vista la situación actual.
—¡Joder, ya hablaremos! —dijo Tomás entre dientes—. Ahora hay cosas más importantes ¿no crees?
Manuel no respondió. En lugar de eso, se acercó al chico y, sin previo aviso, lo agarró con fuerza.
—No, no hablaremos luego.
Sin pensárselo dos veces, le arrojó hacia el expectante animal, que no tardó más de un par de segundos en abalanzarse contra su nueva presa. A pesar de que la carnicería que estaba presenciando era sumamente desagradable, y sabiendo que la sensatez dictaba salir lo antes posible de allí, Manuel se quedó quieto, en silencio, observando la escena sin inmutarse.
Viudo y rico. Ahora solo le faltaba buscarse una amante.
(Lee más o participa: http://www.goodreads.com/topic/show/1973615-ejercicio-de-escritura-24-jugando-con-las-letras#comment_104994980)
10 miércoles Sep 2014
José Antonio Turiégano, Juan Luis Magallares y Cris Martínez protagonizan la obra Trampa para pájaros, de José Luis Alonso de Santos. Una historia de cómo el paso del tiempo y el cambio de la sociedad pueden suponer que algo sea considerado correcto o incorrecto.
Mauro se encuentra sitiado en el desván de su casa por sus propios compañeros del cuerpo, sin llegar a entender —del todo, al menos— por qué unos métodos que durante el Régimen eran válidos ahora resultaban delictivos y vergonzosos. Por qué la estricta educación que había recibido en su infancia le convertía ahora a él en un bicho raro. La llegada de su hermano Abel, intentando convencerle de que se entregue, pondrá de manifiesto cómo sus experiencias de juventud les han marcado a ambos.
El ritmo no decae durante toda la representación
Entrando en la subjetividad, esta obra me ha resultado entretenida. Las actuaciones han sido bastante buenas y el ritmo no decae durante toda la representación. Por otra parte, he echado en falta un clímax más intenso al final, o tal vez una mayor distancia (en términos de intensidad, quiero decir) entre el clímax y el anticlímax.
Con todo, Trampa para pájaros es una obra que merece la pena ser vista. Tal vez no sea la mejor de José Luis Alonso de Santos —tengamos en cuenta que hay alrededor de unas dos docenas de obras suyas llevadas al escenario—, pero esto no hace que sea mala en absoluto.
Os dejo el trailer aquí:
Me queda agradecer al programa La Biblioteca Encantada, de Radio 21 Sierra Oeste, y en especial a su locutor Javier Fernández Jiménez por la entrada para esta obra.
Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia
Escritor. Novelista. Autor de relatos breves y poemarios. Novela negra-suspense-misterio-romanticismo
La revista que, en un momento, acaba con el aburrimiento
Criminólogo. Máster en Ciberdelincuencia.
Buscando la felicidad