Una oferta increíble (e irrepetible)


6404a-cubiertaY no exagero. Es más o menos habitual encontrar, hoy por hoy, libros digitales por menos de un euro; a nadie le sorprenderá, pues, que diga que «Los crímenes del ajedrez» se puede comprar a este precio durante el día de hoy.

Bueno, excepto si tenemos en cuenta que no me refiero a la edición digital, que ya está a ese precio, sino al libro en papel…

¿¿¿Qué???

Pues sí. Solamente hoy, 23 de mayo de 2013, un número limitado de ejemplares se podrán obtener a 0’89€. A cambio, lo único que solicito (con la máxima humildad) es que, quien se lleve uno de ellos, por favor escriba una opinión en la página de la novela en Amazon, tras terminar de leerla.

Los crímenes del ajedrez – Edición papel

Papel versus Digital: ¿qué preferís?


Disfrutar de un buen libro no depende del soporte en que esté… ¿o sí? Es cierto que, desde un punto de vista más pasional que racional, el libro en papel puede resultar más “auténtico”, por decirlo de alguna forma; pasar las hojas, sentir el tacto de las páginas, saber cuánto queda por leer simplemente mirando el grosor…
Aunque, claro, de una forma más objetiva, el libro electrónico tiene serias ventajas que lo convierten en, si no el inminente substituto, al menos un competidor a tener muy en cuenta. ¿Ventajas de este formato? El peso, el precio de los libros, la posibilidad de llevar decenas, o cientos, de libros encima, etc.
No solamente esto; gracias a este formato, podemos acceder a muchísimos libros que no han llegado, y tal vez no lleguen, a pisar el terreno de lo físico. Muchos autores noveles, algunos por convicción y otros por necesidad, publican exclusivamente en digital.
Después de esta pequeña apología del libro electrónico, he de reconocer que prefiero un libro en papel. ¿Por qué? Sí, es cierto que se van acumulando hasta no saber dónde meterlos pero, por otra parte, creo que también son capaces de guardar sentimientos y sensaciones del propio lector. Llamadme romántico, pero así pienso.
Y luego está un defecto/virtud que lo distancia definitivamente del libro digital: su inmovilismo. Se podrán sacar nuevas ediciones, corregir o aumentar el texto; sin embargo, el libro que tú has leído, el que reposa en la estantería, va a seguir siempre igual, inmutable. Mantendrá siempre la esencia con la que fue creado, sea esta mejor o peor.
¿Y vosotros? ¿Cuál es vuestro formato favorito, y por qué?

Reseña – El código Da Vinci

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ecdvAunque es un libro que leí hace ya algún tiempo, se me ha ocurrido hablar sobre él. Probablemente, una de las novelas que más polémica ha levantado en los últimos años. El otro día me preguntaron “¿vende la polémica?”. El código Da Vinci, de Dan Brown, es el ejemplo perfecto para ver que sí.

Ojo, no quiero decir con esto que la novela, por sí misma, no tenga suficientes méritos como para merecer ser leída. He de reconocer que me encantan las tramas que salen de la mente de este autor, aunque en cuanto al desarrollo se echa en falta más originalidad –bueno, yo la echo en falta–. Tras hablar con varias personas, se llega a una conclusión bastante curiosa: la gente que ha leído El código Da Vinci y luego Ángeles y Demonios en general piensa que la primera es la mejor. Peeeero lo mismo pasa al revés; los que han leído Ángeles y Demonios y posteriormente El código Da Vinci dicen que la mejor es Ángeles y Demonios.

dan-brownComo digo, en mi opinión esto se debe a que la intriga que el lector tiene en la primera novela de Brown, deja de ser tan fuerte en la segunda (o siguientes), pues el uso de unos recursos muy similares hace que resulte bastante sencillo saber lo que va a ir ocurriendo.
Me centraré ahora en la novela en cuestión. El código Da Vinci es el segundo libro en el que aparece el profesor Robert Langdon, experto en simbología. En esta ocasión, un misterioso asesinato en el Louvre le pondrá en el punto de mira de la policía francesa y, tanto para exculparse como por curiosidad, Langdon comienza una investigación que le llevará a realizar descubrimientos asombrosos que podrían hacer tambalear los cimientos del cristianismo.

Puzles y acertijos se mezclan de forma fluida con traiciones y asesinatos, haciendo de esta historia una lectura entretenida y con más de una sorpresa (cómo digo, sobre todo si no hemos leído nada de Brown con anterioridad). Es un Best-Seller, y como tal hay que tratarlo, ni más ni menos. Por mi parte, me reconozco fan de Dan Brown.

Scrivener


Escribir un relato, una novela, un guion… requiere varios elementos: creatividad, algo de imaginación, tal vez inspiración. Pero, más allá de todo lo etéreo,  se necesita una buena herramienta en la que plasmar cada idea de la forma más precisa posible.

No creo equivocarme si digo que la mayoría de escritores –en especial, de escritores noveles– usamos el Word como medio para este fin. Vale, igual alguno usará el procesador de textos de OpenOffice, o algún procesador de textos similar. Y así va avanzando la historia hasta que, finalmente, tenemos nuestro escrito acabado.

No, no voy a entrar ahora en que cuando hemos terminado de escribir queda la laboriosa (tediosa) tarea de repasar, comprobar y reescribir; avanzo unos pasos más hacia adelante, al momento en que el manuscrito está listo para imprimirse –o para publicarse, si somos autores-editores–. Si hemos dedicado un tiempo al empezar para dejar bien definidos los tipos de letra, los interlineados, las sangrías, y demás elementos que no tienen nada que ver con el proceso creativo, poder cambiar el formato no nos costará mucho. Lo más seguro, sin embargo, es que algo se nos haya pasado.

Y toca ir buscando y reemplazando, o seleccionando y asignando formato. Nos damos cuenta de que los separadores de escenas no nos gustan, o de que sería mejor no hacer un salto de página antes de cada una de ellas. En fin, un montón de cosas que no tendríamos por qué dominar, pero que se convierten en algo imprescindible para llevar a buen puerto nuestro proyecto literario.

¡Qué bonito sería escribir sin preocuparse de estas cosas!

Entonces, en una reunión literaria, alguien –un escritor de cierto éxito, de hecho– habló de un programa que, personalmente, no había escuchado en la vida: Scrivener.

No tardé en investigar sobre él. Descargué la versión de prueba (que permite usarlo durante 30 días), y me puse manos a la obra. ¿La posibilidad de adjuntar ficheros con referencias sobre la narración? Bien, es más cómodo que ir metiendo archivos en carpetas. ¿Añadir descripciones a los capítulos y a las escenas? Por supuesto, esto es útil.

¿No tener que pensar en cómo queremos el resultado final hasta que verdaderamente hayamos terminado? ¡Esto es geniaaaaal!

Hay más, mucho más que descubrir en este programa, y os invito a que lo probéis. Podéis entrar en la página oficial (hay versiones oficiales para Windows y para Mac) pinchando en el siguiente enlace:
http://www.literatureandlatte.com/scrivener.php